56. Nefrólogo Ricardo Valjalo Medina
En una de las oportunidades en que mi instalaron un catéter a la yugular el cirujano a
cargo de la operación fue Ricardo José Valjalo Medina, quién consideró oportuno entrar al
pabellón con dos amigos y mantenerse conversando con ellos durante la cirugía con
anestesia local mediante la que me instalaba el catéter.
Valjalo le comentaba a sus amigos, probablemente mostrándoles en una pantalla que yo
no podía ver: “ahí estamos dentro del corazón, ahí dentro del aorta. ahora estamos
dentro de tal arteria o de tal vena”.
Como quiera que su irresponsable diversión no sólo me causaba preocupación si no que
además me causaba dolor en el tórax, durante la cirugía le hice saber que estaba
experimentando dolores, lo que no me había ocurrido en la instalación de otros catéteres.
Días después, el viernes de esa semana todavía me dolía el pecho.
Entonces fui hasta donde el nefrólogo que me atiende en el hospital Salvador, el doctor
Álvaro Ríos, maravillosa persona, juicioso, mesurado, muy amable, en mi opinión
excelente especialista, para comentarle la experiencia que había tenido con el doctor
Valjalo y el hecho de qué todavía me dolía fuertemente el pecho.
Pregunté a Ríos si en su opinión correspondía denunciar al Valjalo por mala práctica.
Ríos, hombre tranquilo y mesurado, me recomendó no denunciarlo.
Si en ese momento yo hubiera sabido, cómo supe años después, el gravísimo e irreparable
daño físico que me causó Valjalo, lo habría demandado por mala práctica médica y
probablemente él habría sido condenado a pagarme una elevada indemnización.
Hoy la única indemnización que puedo conseguir para él es denunciarlo a través de estas
líneas.
Un par de años, después cuando me hicieron una prótesis en el brazo derecho, éste
comenzó a hincharse a tal extremo que me puso, aunque no se lo crea, al borde de la
muerte. Me aparecieron venas por todo el tórax y sufrí fortísimos dolores.
Esto hizo que tras una semana de sufrimiento me llevaran de vuelta al pabellón de cirugía.
Como es habitual, cuando me iban a operar me preguntaron “¿de qué lo van a operar?”.
Contesté intentarán determinar cual es la vena que está tapada y que impide que
funcione la prótesis que me insertaron en el brazo y, en caso de encontrarla, destaparán
esa vena.
Me dijeron que no: que lo que me iban a hacer era un completo examen, con anestesia
general, para determinar cuál es la situación de mis venas y qué es lo que hace que la
prótesis en el brazo derecho no funcione.
Esto es una muestra de la altísima calidad de la medicina en el hospital El Salvador en
Santiago de Chile.
Cuando desperté de esa operación me dijeron que habían descubierto que tengo
completamente obturada la vena Cava.
Este es el gravísimo daño que me causó el irresponsable doctor Valjalo.
Los vasculares que me examinaron dijeron que mi organismo, para sobrevivir, apoyándose
en las venas vecinas a la vena cava desarrolló un sistema circulatorio alternativo que le
permitió sustituir a la vena cava obturada por la acción de Valjalo.
De modo que a consecuencia de la irresponsabilidad de Valjalo tuve que operarme tres
veces del brazo derecho y perdí la oportunidad de tener una fístula en ese brazo.
Entonces debí operarme una cuarta vez para que me instalaran una fistula protésica en la
pierna derecha, que es a través de la cual finamente han podido dialisarme.
Cada una de estas cirugías mayores que debo a Valjalo fueron con anestesia general y de
alto riesgo.
Ese irresponsable sujeto no merece perdón.